El gato que seguía su instinto

Una mujer y un gato unidos por la luna

Cuando dos almas están destinadas a encontrarse, el universo conspira para que así sea. Así pues, esta historia va de una chica que iba por la vida sin rumbo y de un gato que aparentemente iba perdido. Pero que en realidad tenía la importante misión, de salvar a esa chica.

El instinto era más fuerte que él

Y todo empezó un día cualquiera, en el que un gato callejero, sin nombre y de color negro, sintió que tenía que cruzar la ciudad a pesar de todos los peligros. Era un impulso instintivo y que no comprendía, pero a él le daba igual porque no se lo cuestionaba.

Al otro lado de la ciudad se encontraba una chica triste y desconsolada, que no hacía más que llorar. No sabía qué hacer con su vida después de que la despidieran del trabajo, con su madre enferma y sin otros recursos económicos.

Así fue como aquel gato intrépido, se lanzó a la aventura. Iba evitando coches que pasaban a toda velocidad, a perros que le ladraban o le perseguían, incluso corriendo el riesgo de ser atropellado o atacado.  Pero seguía siendo fiel a su intuición felina, que le decía que no debía parar.

Un acto de locura

La pobre chica estaba muy desesperada y en un acto de locura, decidió ir a por el coche para dejar de pensar. No era buena idea, porque en ese estado y siendo de noche podía ocurrirle algo, pero a ella le daba igual. Solamente necesitaba olvidarse de los problemas por un rato y pensó que conducir le iría bien.

Entonces el gato que sentía una fuerte conexión intuitiva, empezó a sentir que estaba llegando a su destino. Y aunque no sabía muy bien cuál era, ni lo que iba a encontrar, él sabía que debía llegar hasta allí.

La luna tuvo la culpa

Esa noche había una enorme luna llena que iluminaba la ciudad. Era tan bonita y resplandeciente, que la chica se distrajo para mirarla un solo segundo. Un segundo que fue lo suficientemente largo, como para chocar con unos cubos de basura y un pobre gato negro que pasaba por allí.

En cuanto se dio cuenta de que había atropellado a un animal, bajó del coche para rescatarlo y por suerte solo tenía una pequeña herida en la pata. El gato al fin había llegado a su destino, aunque un poco trágico en un principio.

No hay mal que por bien no venga

Lo primero que hizo la chica, fue llevar al desafortunado gato al veterinario. Puesto que se sentía responsable de aquel fatídico accidente, se gastó el poco dinero que le quedaba para que le curasen la patita malherida.

Sin embargo gracias a eso, tuvo la suerte de ver un anuncio en la recepción del veterinario. Porque justo buscaban una persona para trabajar en la recepción y sin necesidad de tener experiencia.

De esta manera tan curiosa, el destino les unió y los dos salieron ganando. La chica consiguió rápida y fácilmente un trabajo, gracias a que esa noche salió de casa y se despistó mirando a la luna. Y el gato por seguir su instinto, salvó una vida y con el agradecimiento que la chica sentía por él, fue adoptado, ganó una casa, comida y mucho cariño.

Moraleja

Aunque la vida a veces puede parecer un caos, todo tiene un sentido y un aprendizaje. Tan solo hay que seguir la intuición.

Si te ha gustado este cuento con alma, te invito a leer otro cuento sobre el sacrificio del ego a través del amor. (Este es el enlace)

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