Sana tu árbol genealógico y retoma tu poder

Desde el árbol genealógico, tomas la herencia genética de todos tus antepasados. Aunque, al igual que no manifiestas las características de todos ellos, tampoco se manifiestan todos los patrones, creencias, enfermedades, anhelos o asuntos sin concluir. A veces simplemente se transmiten y solo se manifiestan en aquella generación que es capaz de sanar.


Árbol genealógico vs el árbol de tu vida

La diferencia entre estos dos conceptos es su representación gráfica. Ya que en el caso del árbol genealógico se muestran los antepasado en la copa y sus descendientes hacia abajo. Sin embargo a mí me gusta más este otro concepto de psicogenealogía, en que su representación gráfica es al revés. En este caso los antepasados se encuentran simbólicamente en las raíces y así hacia arriba, a continuación te explico cómo.

Las raíces profundas del árbol de tu vida

Como cualquier árbol, está formado por raíces profundas, una raíz primaria, un tronco y la copa con sus frutos. Sin embargo tu árbol genealógico, contiene memorias de las vivencias de tus ancestros, hasta siete generaciones atrás.

Y dependiendo cómo hayan sido esas memorias, si más o menos agraciadas, así se verá afectada tu vida actual. Ya que las raíces más profundas, representan esas generaciones más lejanas y son las que transmiten los nutrientes al árbol. Entonces si las raíces no están sanas y no llega suficiente sustento, se ve afectado hasta la copa.

La raíz primaria

En cuanto a la raíz primaria, simbólicamente representa a los padres biológicos. Y comprende todo el tiempo que pasó, desde que en ellos se despertó el deseo consciente o inconsciente de traerte al mundo. En el caso de ser un deseo inconsciente, es porque quizás ellos no lo planearon o no lo desearon de primeras. Sin embargo, su parte instintiva sintió una necesidad de procrear, por diversos motivos que ni ellos mismos sabían.

Después vino el periodo de concepción y del embarazo. Y finalmente llegó el momento del parto y de la maternidad hasta los seis o siete años. Así pues, durante todo este tiempo se transmitió la herencia genética del árbol genealógico. De igual modo también se reciben los patrones y las creencias de las vivencias de los padres. Por tanto, todas estas memorias y vivencias de tu infancia más temprana, simbólicamente serán la sabia nutritiva de tu árbol.

El tronco

Continuando el recorrido por tu árbol, se encuentra el tronco que simboliza tu biografía. De forma que se encuentra el periodo te tiempo desde los seis o siete años, hasta la actualidad. Ahora todas tus vivencias se añaden a las mencionadas anteriormente y toda está información repercutirá directamente en los frutos que vayas a recolectar.

La copa y tus frutos

Una vez has comprendido que la mayor parte de tu vida está influenciada por tus vivencias y las de tus antepasados, puedes entender lo que obtienes de la vida. Si lo que traes en tus memorias son vivencias negativas no resueltas, pues es bastante normal que los frutos que tomas de tu árbol de la vida estén podridos o sean muy escasos. En cambio si la herencia de tu árbol genealógico te aporta fortaleza, los frutos que recolectes hoy en día serán abundantes y nutritivos.

Esto no quiere decir que si el árbol está enfermo y no te da lo que tu quieres, que no se pueda sanar. En todo caso, te indica que indagues en las similitudes con tus ancestros y pongas luz en aquellos sucesos más secretos y oscuros. En ellos están las principales causas, de las limitaciones que puedas tener hoy en día.

La influencia no es igual para todos los descendientes

Pensar que todos los componentes de una familia heredan las mismas memorias, es un error. Cada descendiente, puede recibir su propio legado para sanar cuestiones sin resolver o incluso dones para disfrutar.

Es decir, se tienen que dar unas circunstancias para heredar las memorias determinadas de un familiar y no de otro. Por eso cuando se lleva el mismo nombre o se nace en fechas muy significativas o se tienen las mismas enfermedades que un pariente, son signos indicativos de que se tiene algo por resolver de ese pariente.

Sin embargo quiero aclarar, que todo lo que ocurre en la vida no es producto de estas memorias o herencia. Por supuesto influyen muchos factores que van formando el árbol de la vida.

Cómo sanar tu árbol

Para empezar, si estás pensando en sanar es porque algo no anda bien del todo. (Aquí te dejo este enlace a mi eBook gratuito con «10 Pasos para sanar tu Alma» y encontrarás algunas sugerencias para mejorar tu vida.) En ese caso, es importante primero analizar qué es y después buscar información en los antepasados. Es decir, encontrar similitudes o situaciones parecidas y lo principal, tomar consciencia de ello.

Sobre todo cuando se indaga en la historia familiar, pueden salir a la luz secretos de familia o asuntos supuestamente vergonzosos. En ese caso al subir a la superficie y ser nombrados, se liberan esas memorias de dolor y vergüenza. Pero hay situaciones, en las que no queda nadie vivo que conozca ese suceso innombrable y entonces es difícil de llegar a la verdad.

Sin embargo en otras ocasiones, son asuntos aparentemente más sencillos, aunque no menos importantes. En realidad lo que afectó, es cómo se vivió esa circunstancia y las repercusiones emocionales o psicológicas que tuvo.

Pero en cualquier caso, para sanar se deben de tener en cuenta más factores, aunque investigar en el árbol genealógico es un buen comienzo. Y en el caso de no saber por dónde empezar, la ayuda profesional siempre viene bien.

El regalo de tu ancestros

Por suerte también hay dones que se heredan y que te dan la fuerza necesaria para cumplir con tu propósito de vida. Muchas veces no se valoran o pueden pasar inadvertidos. Por eso igual que se indaga buscando patrones limitantes, también es importante encontrar información de aquellas virtudes por las cuales destacaron algunos antepasados.

Si encuentras aquellas cosas que se les daba bien a ellos, puedes desarrollarlas tú también. Recuerda que en las memorias heredadas, también se encuentran las positivas. Para ello es fundamental, reconciliarte con toda esa parte de ti y honrarles fueran como fueran. Al fin estás en esta vida gracias a que esos hombres y mujeres se unieron, para traerte hoy hasta aquí.

Por ejemplo, en algunas culturas se conoce bien a los antepasados, tanto sus fortalezas como sus debilidades. Así tienen claro de dónde vienen, quienes son y hacia dónde van. De ahí sacan los recursos para transitar su vida y obtener unos buenos frutos del árbol de su vida.

El legado que transmites

Ante todo es importante sanar todo lo que se pueda, para no pasar a la descendencia más trabajo por terminar. Por tanto si se quiere dejar un mundo mejor para las próximas generaciones, es vital traerles de una forma más liviana.

Que el acto de traer hijos al mundo, sea consciente, deseado y planeado de una forma sagrada. Así de esta manera que su vida sea más ligera, para construir un futuro lleno de buenos frutos y de felicidad.

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